Hay muchas personas que pueden decir que han aprendido mucho durante una visita a un museo, pero creo que yo he aprendido más que un visitante vulgar. Durante el tiempo que yo trabajé en el Museo del Baile Flamenco yo aprendí, creo, más que el sevillano medio del baile flamenco, de las culturas y costumbres con los mis compañeros extranjeros y de las prácticas y normas de una empresa española.
Antes de llegar aquí yo solo había trabajado de camarera. Pero ahora yo he ganado una experiencia práctica que yo puedo usar en mi vida profesional. Yo he aprendido maneras de hablar con clientes y socios profesionalmente. Yo he aprendido más de los ordenadores y la tecnología. También, más que nada, yo he mejorado mi español y encontrado una motivación para encontrar un empleo.
No sé porque pero desde mi llegada aquí yo he esperado un empleo en los EEUU. Estoy lista para empezar mi último año en la universidad. Antes de esta práctica yo no quería graduarme, pero ahora quiero graduarme y usar todo lo que yo he aprendido. No me importa donde yo trabajo, yo creo que yo tengo la independencia (ahora) vivir en cualquier país. Mis compañeros del museo me han inspirado y quiero aprender más lenguas. Me emociona mucho empezar mis clases de chino este otoño. Pero, siempre practicaré español.
Y como yo dije, yo practiqué mi español mucho. No hay una manera mejor para aprender una lengua que ir a un país donde se habla la lengua. Yo aprendí frases nuevas, desarrollé lo que yo ya sabía y gané motivación para aprender aún más. Yo apliqué lo que yo he aprendido en mis clases para enseñar a otros.
Estoy muy alegre que yo estudié aquí una vez más. Espero que algún día pronto puedo volver a Sevilla y al museo.
Hola! Me llamo Cecilia y soy de los EEUU pero ahora estoy en Sevilla. Me alegro mucho que yo he regresado a Sevilla para una segunda visita. Esta vez voy a trabajar como una practicante en el Museo del Baile Flamenco. Este blog me ayudará notar unas cosas que yo he aprendido durante mi estancia en el museo. Estoy emocionada aprender de la cultura española y del baile flamenco. ¡Chao!
Thursday, July 21, 2011
Monday, July 18, 2011
Mi sexta semana en el museo
Mis experiencias en el Museo del Baile Flamenco me han cambiado. Yo pensaba por mucho tiempo que yo no quisiera trabajar en un negocio de turismo. Pero con estas semanas en el museo yo me he enterado de que uno puede influir a la gente mucho cuando trabajando con turistas. Una cosa que me encanta mucho es discutir culturas y en el museo eso es lo que yo hago por mucho tiempo durante el día. Yo he enseñado a mis compañeros cosas de la cultura americana y me han enseñado cosas de sus culturas. También, cuando hablo con los clientes, discutimos las diferencias y semejanzas de sus culturas y la cultura española (una cultura con que yo puedo identificarme ahora).
La otra razón que me gusta trabajar en una empresa de turismo es porque yo puedo repartir la información que yo he aprendido de la cultura española, la historia española, y la lengua española para ayudar a los clientes con su viaje. Cuando yo estudiaba en Sevilla la primavera pasada, yo viajé mucho. Cada vez que yo viajé a un lugar nuevo, habría un trabajador, en o nuestro hostal o un lugar que nosotros visitaron, nos ayudó a encontrar comida barata, un museo escondido o ensenarnos como se llega a algún sitio. Esos trabajadores siempre hicieron nuestro viaje aún mejor. Me gustaría tener un efecto así en los viajes de turistas. Es un rol especial.
Creo que cuando regreso a los estados unidos voy a terminar mi carrera y buscar un empleo en Chicago o algo así en una compañía de turismo. En una empresa de ese tipo, yo puedo hacer cosas que ayudan a los visitantes y también, y lo más importante para mí, puedo hablar en español cuando visitantes de países hispanohablantes visiten. Un empleo así no era una opción hace unas semanas, pero ahora me parece muy bien.
La otra razón que me gusta trabajar en una empresa de turismo es porque yo puedo repartir la información que yo he aprendido de la cultura española, la historia española, y la lengua española para ayudar a los clientes con su viaje. Cuando yo estudiaba en Sevilla la primavera pasada, yo viajé mucho. Cada vez que yo viajé a un lugar nuevo, habría un trabajador, en o nuestro hostal o un lugar que nosotros visitaron, nos ayudó a encontrar comida barata, un museo escondido o ensenarnos como se llega a algún sitio. Esos trabajadores siempre hicieron nuestro viaje aún mejor. Me gustaría tener un efecto así en los viajes de turistas. Es un rol especial.
Creo que cuando regreso a los estados unidos voy a terminar mi carrera y buscar un empleo en Chicago o algo así en una compañía de turismo. En una empresa de ese tipo, yo puedo hacer cosas que ayudan a los visitantes y también, y lo más importante para mí, puedo hablar en español cuando visitantes de países hispanohablantes visiten. Un empleo así no era una opción hace unas semanas, pero ahora me parece muy bien.
Sunday, July 10, 2011
Mi quinta semana 03/07/2011-07/07/2011
Yo creo que lo que yo aporto en el museo es una ayuda diaria. Esta ayuda no es la misma cosa cada día. A veces yo hago exactamente lo que el horario me manda y por eso trabajo en la recepción o la tienda todo el día. Pero por la mayor parte, los días que yo trabajo en el museo requieren que yo haga trabajos especiales. Por ejemplo, cuando un cliente que no habla español venga, yo tengo que traducir lo que dice, y cuando hay un grupo que necesita una visita guiada, yo hago la guía, y si un evento especial está en el museo, yo ayudo con la organización y la preparación del evento.
Yo puedo ayudar con las cosas muy simples en la oficina o yo puedo crear nuevos sistemas de hacer las cosas diarias. Todo depende de la esfuerza que yo aplica y la atención que yo preste a mi trabajo. Hasta este punto yo he intentado a aprender los trabajos del museo y acostumbrarme al empleo. Yo no he prestado mucha atención a las cosas que necesitan cambios. Pero ahora yo quiere pensar en cosas que pueden cambiar el museo hacia mejor funcionamiento. Cuando yo piense en estas cosas que pueden mejorar el museo, yo las puedo decir a mis jefes y cambiarán la manera en que el museo funciona. Me dijeron mi primer día, so yo tengo cualquier sugerencia, puedo pasa esa sugerencia a los demás. A mis jefes les gusta que haya tantos perspectivos nuevos con cada practicante.
Las únicas cosas que yo puedo sugerir ahora son cosas muy simples. Creo que debemos ir de compras para las cosas del bar más temprano en el día para que las bebidas puedan pasar más tiempo en el frigorífico y estar más frías cuando el bar abre. Casi cada día los visitantes me piden bebidas más frías del bar pero no las tenemos. También, cada día nos falta cambio en las cajas. Debemos empezar el día con más billetes pequeños. Como ya he dicho, solo puedo sugerir cosas muy simples ahora.
Yo puedo ayudar con las cosas muy simples en la oficina o yo puedo crear nuevos sistemas de hacer las cosas diarias. Todo depende de la esfuerza que yo aplica y la atención que yo preste a mi trabajo. Hasta este punto yo he intentado a aprender los trabajos del museo y acostumbrarme al empleo. Yo no he prestado mucha atención a las cosas que necesitan cambios. Pero ahora yo quiere pensar en cosas que pueden cambiar el museo hacia mejor funcionamiento. Cuando yo piense en estas cosas que pueden mejorar el museo, yo las puedo decir a mis jefes y cambiarán la manera en que el museo funciona. Me dijeron mi primer día, so yo tengo cualquier sugerencia, puedo pasa esa sugerencia a los demás. A mis jefes les gusta que haya tantos perspectivos nuevos con cada practicante.
Las únicas cosas que yo puedo sugerir ahora son cosas muy simples. Creo que debemos ir de compras para las cosas del bar más temprano en el día para que las bebidas puedan pasar más tiempo en el frigorífico y estar más frías cuando el bar abre. Casi cada día los visitantes me piden bebidas más frías del bar pero no las tenemos. También, cada día nos falta cambio en las cajas. Debemos empezar el día con más billetes pequeños. Como ya he dicho, solo puedo sugerir cosas muy simples ahora.
Wednesday, July 6, 2011
Mi cuarta semana 27/06/2011-02/07/2011
Las cosas que yo he aprendido cuando trabajo en el museo son cosas que no se puede aprender en ningún otro sitio. Yo he aprendido una manera de vivir y trabajar totalmente distinto de las maneras de vivir en los EEUU. Hay muchas ocasiones cada día cuando yo tengo que usar mis destrezas de la lengua española, usar mis conocimientos de las diferencias de varias culturas, y resolver problemas que ocurren como resulto de una falta de sabia del español u otra cultura.
Por ejemplo, muchas veces hay gente que viene al museo de Italia. Por la mayor parte son muy amables y por eso no hay problema, pero a la misma vez, hay muchas personas italianas que vienen que no hablan ni español ni inglés. Por eso, ellos me hablan en italiano. No sé si ellos piensan que yo pueda comprender lo que dicen porque italiano es muy parecido al español, pero yo no sabía ni una palabra de italiano cuando llegué en España. Por eso, tuve que cambiar. Ahora yo he aprendido, con la ayuda de un libro de frases italianas y unos compañeros en el museo, unas palabras muy útiles. Además, a los italianos les gustan mucho mis intentos hablar italiano. No es una solución perfecta, pero ahora funciona mucho mejor.
Pero cada día viene, a lo menos, una persona que no habla una legua de un practicante en el museo y por eso, tenemos que improvisar. Este tipo de evento ayuda mis habilidades de pensar muy rápidamente y resolver problemas difíciles efectivamente. Por ejemplo, siempre tengo un sitio de Web abierto en el ordenador que puede traducir español a otra lengua para que cuando un cliente de este tipo venga, yo puedo comunicar rápidamente.
Con respecto al desarrollo de mis habilidades de la lengua española, yo sé que la mejor manera de mejorar es practicar frecuentemente. Por eso, yo intento hablar con mi señora mucho. Ahora, yo puedo entender casi todo lo que ella me dice (aun si tiene comida en la boca cuando habla). Yo hablo con la gente del museo en español cada día incluso cuando yo sepa que hablan un poco de inglés.
Más o menos cada semana hay un practicante nuevo en el museo y cuando ellos vengan, aprendo todavía más de otras culturas, la lengua española o palabras de otras lenguas para ayudarme.
Por ejemplo, muchas veces hay gente que viene al museo de Italia. Por la mayor parte son muy amables y por eso no hay problema, pero a la misma vez, hay muchas personas italianas que vienen que no hablan ni español ni inglés. Por eso, ellos me hablan en italiano. No sé si ellos piensan que yo pueda comprender lo que dicen porque italiano es muy parecido al español, pero yo no sabía ni una palabra de italiano cuando llegué en España. Por eso, tuve que cambiar. Ahora yo he aprendido, con la ayuda de un libro de frases italianas y unos compañeros en el museo, unas palabras muy útiles. Además, a los italianos les gustan mucho mis intentos hablar italiano. No es una solución perfecta, pero ahora funciona mucho mejor.
Pero cada día viene, a lo menos, una persona que no habla una legua de un practicante en el museo y por eso, tenemos que improvisar. Este tipo de evento ayuda mis habilidades de pensar muy rápidamente y resolver problemas difíciles efectivamente. Por ejemplo, siempre tengo un sitio de Web abierto en el ordenador que puede traducir español a otra lengua para que cuando un cliente de este tipo venga, yo puedo comunicar rápidamente.
Con respecto al desarrollo de mis habilidades de la lengua española, yo sé que la mejor manera de mejorar es practicar frecuentemente. Por eso, yo intento hablar con mi señora mucho. Ahora, yo puedo entender casi todo lo que ella me dice (aun si tiene comida en la boca cuando habla). Yo hablo con la gente del museo en español cada día incluso cuando yo sepa que hablan un poco de inglés.
Más o menos cada semana hay un practicante nuevo en el museo y cuando ellos vengan, aprendo todavía más de otras culturas, la lengua española o palabras de otras lenguas para ayudarme.
Mi tercera semana 19/06/2011-24/06/2011
Yo he trabajado en los Estados Unidos en varios puestos. Según lo que yo he experimentado en mi país, los jefes y los trabajadores no se hablan mucho. Los jefes mandan a los trabajadores y eso es todo. Pero en el museo hay un atmosfera totalmente distinto. Los jefes tienen mucha fe y confianza en los practicantes. No solo hablan con nosotros sino también nos permiten hacer cosas muy importantes sin mucha supervisión. Tenemos varias responsabilidades y muchas incluyen el uso del dinero del museo. Y aunque haya diferentes maneras de asegurar que el correcto numero de euro está en la caja cada noche, hay mucha libertad.
Los practicantes son muchas veces las únicas personas con quien los visitantes hablan. Por eso reflejamos el museo y la forma en que lo funciona de una manera muy directa. En los Estados, siempre hay una persona que mira a los trabajadores para asegurar que están trabajando y hablando cortésmente con los clientes. Y como ya he dicho, no es así en el museo.
La cosa que me impresiona más que nada es que en el museo todas las personas tienen que ayudar a los demás con su lengua materna. Por ejemplo, soy una de solamente 3 personas en el museo que puede hablar inglés con fluidez. Hay dos mujeres griegas, dos chicas alemanas, casi cinco francesas, etc… Y porque hay tantas personas de varios países que vienen al mueso, todos los practicantes son muy importantes con el proceso de comunicación. Eso es algo que no se puede encontrar en muchos sitios en los EEUU, un valor igual de oro para las lenguas extranjeras.
Pero algo que es el mismo aquí como en los EEUU es que en los dos lugares se aprende amar sus compañeros. Somos todos muy diferentes y tenemos muchas diferencias culturales (algo que se pensaría inhibir nuestras relaciones profesionales y personales) pero hace exactamente el opuesto. En vez de ponerse molesto sobre algo que alguien ha dicho o hecho, nosotros aprenden la razón que había una falta de comunicación y por eso aprendemos un poco de la cultura y después tenemos un respeto más profundo de la cultura y la persona.
Los practicantes son muchas veces las únicas personas con quien los visitantes hablan. Por eso reflejamos el museo y la forma en que lo funciona de una manera muy directa. En los Estados, siempre hay una persona que mira a los trabajadores para asegurar que están trabajando y hablando cortésmente con los clientes. Y como ya he dicho, no es así en el museo.
La cosa que me impresiona más que nada es que en el museo todas las personas tienen que ayudar a los demás con su lengua materna. Por ejemplo, soy una de solamente 3 personas en el museo que puede hablar inglés con fluidez. Hay dos mujeres griegas, dos chicas alemanas, casi cinco francesas, etc… Y porque hay tantas personas de varios países que vienen al mueso, todos los practicantes son muy importantes con el proceso de comunicación. Eso es algo que no se puede encontrar en muchos sitios en los EEUU, un valor igual de oro para las lenguas extranjeras.
Pero algo que es el mismo aquí como en los EEUU es que en los dos lugares se aprende amar sus compañeros. Somos todos muy diferentes y tenemos muchas diferencias culturales (algo que se pensaría inhibir nuestras relaciones profesionales y personales) pero hace exactamente el opuesto. En vez de ponerse molesto sobre algo que alguien ha dicho o hecho, nosotros aprenden la razón que había una falta de comunicación y por eso aprendemos un poco de la cultura y después tenemos un respeto más profundo de la cultura y la persona.
Saturday, June 25, 2011
Mi segunda semana 13/06/2011- 18/06/2011
Los practicantes del Museo del Baile Flamenco tienen que hacer mucho. Yo, por ejemplo, he aprendido las reglas de trabajo en la recepción, en el bar, en la oficina, y en la tienda. Además, muchas veces yo tengo que trabajar como guía e interprete.
Por eso, normalmente yo empiezo el día en la recepción. En la recepción tengo que saludar a los clientes, decirles como se navega el museo y cambiar el dinero. También, estoy a cargo de contestar el teléfono y hacer reservas para el espectáculo. Después de trabajar en la recepción yo tengo que trabajar en la tienda o el bar. Cuando trabajo en la tienda, no hay mucho que hacer pero tengo que cambiar el dinero cuando los clientes compran un recuerdo. Y cuando la tienda no está llena de gente yo paso por la arreglando y organizando las cosas.
Me gusta trabajar en el bar. Después de contar todo el dinero en la caja e ir de compras para los refrescos, jugos y cervezas, yo puedo hablar otra vez con la gente que hizo sus reservas más temprano en el día. Me gusta hablar con los clientes porque a mí me parece interesante observar la variedad de lugares de donde vienen y sus razones de visitar Sevilla. Y creo que a la gente les gusta cuando una persona se interesa por la.
Cuando no tengo que trabajar en el esos puestos tengo que notar reservas en la oficina. No me gusta trabajar en la oficina porque no hay mucho que hacer y no puedo hablar con los clientes.
Durante mi primer día en el museo yo tuve que interpretar lo que un cliente dijo a una jefa mía. Fue mi primera vez trabajando como intérprete y era muy difícil cambiar del español al inglés. Pero ahora es mucho más fácil. Es bueno que interpretar sea más fácil porque ayer yo tuve que dar mi primer guía en español. Pero, mi jefe no me aviso que la guía será en español, me dijo que será en ingles. Por eso, yo tuve que traducir todas mis notas muy rápidamente durante la guía. Aunque no fuera perfecto, creo que yo hice bien.
Y esos son las cosas que yo tengo que hacer. Todavía aprendo, pero ahora yo entendiendo la mayor parte de todos los puestos.
Por eso, normalmente yo empiezo el día en la recepción. En la recepción tengo que saludar a los clientes, decirles como se navega el museo y cambiar el dinero. También, estoy a cargo de contestar el teléfono y hacer reservas para el espectáculo. Después de trabajar en la recepción yo tengo que trabajar en la tienda o el bar. Cuando trabajo en la tienda, no hay mucho que hacer pero tengo que cambiar el dinero cuando los clientes compran un recuerdo. Y cuando la tienda no está llena de gente yo paso por la arreglando y organizando las cosas.
Me gusta trabajar en el bar. Después de contar todo el dinero en la caja e ir de compras para los refrescos, jugos y cervezas, yo puedo hablar otra vez con la gente que hizo sus reservas más temprano en el día. Me gusta hablar con los clientes porque a mí me parece interesante observar la variedad de lugares de donde vienen y sus razones de visitar Sevilla. Y creo que a la gente les gusta cuando una persona se interesa por la.
Cuando no tengo que trabajar en el esos puestos tengo que notar reservas en la oficina. No me gusta trabajar en la oficina porque no hay mucho que hacer y no puedo hablar con los clientes.
Durante mi primer día en el museo yo tuve que interpretar lo que un cliente dijo a una jefa mía. Fue mi primera vez trabajando como intérprete y era muy difícil cambiar del español al inglés. Pero ahora es mucho más fácil. Es bueno que interpretar sea más fácil porque ayer yo tuve que dar mi primer guía en español. Pero, mi jefe no me aviso que la guía será en español, me dijo que será en ingles. Por eso, yo tuve que traducir todas mis notas muy rápidamente durante la guía. Aunque no fuera perfecto, creo que yo hice bien.
Y esos son las cosas que yo tengo que hacer. Todavía aprendo, pero ahora yo entendiendo la mayor parte de todos los puestos.
Friday, June 10, 2011
Mi primera semana 06/06/2011-11/06/2011
Esta primera semana en el Museo del Baile Flamenco ya ha presentado unas situaciones difíciles. Yo he aprendido los diferentes puestos en que yo voy a trabajar durante mi estancia en la práctica. Voy a trabajar en la recepción, en la tienda, como guía y preparando el museo antes de los espectáculos. Todos los puestos son bastantes fáciles pero a veces situaciones inesperadas ocurren.
Cuando yo estaba en la recepción, el teléfono sonó. En ese momento yo aprendí que una parte de mi trabajo requiere que yo hablo por el teléfono. No me gusta hablar por el teléfono porque, para mí, es más difícil que nunca entender lo que la otra persona dice. Pero yo lo hice sin quejarme y terminó bastante bien y ahora no es un problema. Ya después de una semana no tengo miedo de hablar por teléfono.
Pero todavía existen problemas en mi trabajo. Con este particular problema yo he peleado por muchos años. Es el problema de mi acento gringo. No sé porque pero hace muchos años que yo estudio español seriamente pero todavía no puedo hablar con un acento que suena muy autentico. Normalmente no causa una ruptura en mis conversaciones. Pero este viernes yo tenía una falta de comunicación. Desde el inicio de mi conversación con este pareja mayor española yo sabía que esta conversación no será perfecta. Y no era. Yo los dije todas las cosas sobre el museo y las aulas por cual pueden pasar pero no a mi me parecían entender muy bien. Al final de nuestra conversación, en vez de decirme que ellos no me han entendido muy bien, el hombre giró a mi colega y la preguntó si ella era española o no. Dijo múltiples veces que necesitaba una española y él no quería hablar conmigo. Este comento no solo me ofendió un poco, además me quitó la estimación que yo tenía en mi misma. Yo he intentado a mejorar mi acento pero en vez de ayudar mi claridad, ha confundido a los demás aun más que antes. Y es por eso que ahora estoy muy frustrada con mi boca y mi mente.
Estoy enojada con mi boja porque no puede producir los “r”s perfectos. Y estoy enojada con mi mente porque cada vez que no digo una palabra perfectamente, me pongo más y más frustrada y por eso analizo lo que digo más y más hasta estoy tan estresada sobre mi pronunciación que yo no puedo ni formar una idea completa.
Por eso, ahora solo puedo decir que estoy... frustrada.
Cuando yo estaba en la recepción, el teléfono sonó. En ese momento yo aprendí que una parte de mi trabajo requiere que yo hablo por el teléfono. No me gusta hablar por el teléfono porque, para mí, es más difícil que nunca entender lo que la otra persona dice. Pero yo lo hice sin quejarme y terminó bastante bien y ahora no es un problema. Ya después de una semana no tengo miedo de hablar por teléfono.
Pero todavía existen problemas en mi trabajo. Con este particular problema yo he peleado por muchos años. Es el problema de mi acento gringo. No sé porque pero hace muchos años que yo estudio español seriamente pero todavía no puedo hablar con un acento que suena muy autentico. Normalmente no causa una ruptura en mis conversaciones. Pero este viernes yo tenía una falta de comunicación. Desde el inicio de mi conversación con este pareja mayor española yo sabía que esta conversación no será perfecta. Y no era. Yo los dije todas las cosas sobre el museo y las aulas por cual pueden pasar pero no a mi me parecían entender muy bien. Al final de nuestra conversación, en vez de decirme que ellos no me han entendido muy bien, el hombre giró a mi colega y la preguntó si ella era española o no. Dijo múltiples veces que necesitaba una española y él no quería hablar conmigo. Este comento no solo me ofendió un poco, además me quitó la estimación que yo tenía en mi misma. Yo he intentado a mejorar mi acento pero en vez de ayudar mi claridad, ha confundido a los demás aun más que antes. Y es por eso que ahora estoy muy frustrada con mi boca y mi mente.
Estoy enojada con mi boja porque no puede producir los “r”s perfectos. Y estoy enojada con mi mente porque cada vez que no digo una palabra perfectamente, me pongo más y más frustrada y por eso analizo lo que digo más y más hasta estoy tan estresada sobre mi pronunciación que yo no puedo ni formar una idea completa.
Por eso, ahora solo puedo decir que estoy... frustrada.
Tuesday, June 7, 2011
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